Quiénes eran los reyes magos y de dónde provenían



Los Reyes Magos o también conocidos como los Reyes Magos de Oriente, son personajes que solo se mencionan en el Evangelio de Mateo. La tradición cuenta que acudieron desde diferentes países extranjeros para rendirle homenaje y obsequiarle regalos de una importante riqueza simbólica a Jesús de Nazaret (oro, incienso y mirra). Según los católicos, estos magos eran representantes de religiones paganas de pueblos cercanos, que los Evangelios ven como las primicias de las naciones que aceptarán la religión católica. En ninguna parte son mencionados sus nombres, ni cuantos eran, se cree que tres por la cantidad de obsequios; tampoco se menciona que fueran magos. Un reconocido escritor eclesiástico estableció oficialmente su número en tres para toda la cristiandad. A mediados del siglo VI, en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Italia, se les asignaron los nombres de “Melchor“, “Gaspar” y “Baltasar“, que supuestamente equivalen en griego a “Appellicon“, “Amerín” y “Damascón” y en hebreo a “Magalath“, “Serakin” y “Galgalath“. Según la leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania, donde se halla el llamado Relicario de los tres Reyes Magos.

Origen de los tres Reyes Magos

Reyes magos historia

Costumbres relacionadas con los Reyes Magos:

  • En algunos países, el 5 de enero se organiza la llamada “cabalgata de Reyes”, en la cual los personajes van montados a caballo o en carrosas y van vestidos con mantas y coronas. Al siguiente día, el 6 de enero, todos los niños disfrutan de sus regalos.

Los Reyes Magos en la biblia:

  • En la biblia no se mencionan los nombres, ni cuantos eran, tampoco que fueran magos, pero si aluden la cantidad y los obsequios otorgados a Jesús de Nazaret. “ Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del Rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos reyes diciendo: «¿Dónde está el Rey de los Judíos que acaba de nacer?».
    Evangelio de Mateo (2, 1-2), versión Reina-Valera, 1960.
  • «Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra».
    Evangelio de Mateo (2, 11), versión Reina-Valera, 1960.

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