Todo lo que necesitas saber sobre el Botox



El Botox es el nombre comercial de la Toxina Botulínica A. Esta toxina se utiliza con fines terapéuticos y estéticos y se encuentra entre los tratamientos de belleza mas populares en las mujeres, ya que tiene un efecto inmediato. Es de fácil aplicación, indoloro, es económico y no trae secuelas ni daños colaterales. El botox se emplea en pequeñas proporciones sobre las arrugas y líneas de expresión, y como no llega a dispersarse en el resto del organismo, no tiene buen efecto en otras áreas.

Información sobre el botox

 Toxina Botulínica

Cómo y dónde se emplea el botox:

El botox se emplea mayormente sobre las arrugas, patas de gallo o líneas de expresión. Se recomienda que el procedimiento sea suministrado por un cirujano plástico ya que conoce donde y como aplicar de modo seguro esta toxina. Si se administra mal el botox, se corren riesgos de sufrir caída de párpados o pronunciamiento de cejas como consecuencia de la aplicación en músculos no correspondidos. Si bien no hay efectos desfavorables, la zona inyectada queda un poco inflamada y la persona expuesta al tratamiento puede experimentar mareos y nauseas.

De qué manera interviene el botox en nuestro organismo:

El cerebro es el encargado de enviar la orden a los músculos del rostro para que éstos produzcan movimiento y expresen gesticulaciones y emociones, a su vez liberan un neurotransmisor llamado acetilcolina que actúa de mensajero para que éstos se contraigan. La función del botox es bloquear a ese neurotransmisor para que no llegue la orden de contracción a los músculos de la cara, evitando la formación de arrugas. Al quedar los músculos inactivos, la piel que los recubre se distiende y empiezan a ocultarse las líneas de expresión progresivamente. Al no haber movimiento en esa región, también se evita la aparición de nuevas arrugas en el área.

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